Sara.

”Y dices que no sabes escribir,
pero cada vez que hablas mientras me miras y sonríes
sale poesía de tus labios.

Y yo digo que no sé querer,
pero cada vez que me miras
y hablas al mismo tiempo
me quedo colgando de cada una de tus palabras,
como si todo lo que saliera de tu boca
tuviera la capacidad de levantarme a unos centímetros del suelo
y llevarme a donde todo duele menos.

Así que sí, amor, sabes escribir.
Escribes mis días felices,
mis risas a carcajadas,
mis lágrimas de felicidad.
Todo lo bonito de mi vida lo escribes tú.

Y resulta que yo sí sé querer,
porque querer es vivir colgado de la vida de otra persona,
y yo, amor,
llevo ya tiempo colgada de tus pestañas, de tus sonrisas
y de tu pelo revuelto.

Así que dame un tiempo para enredarme del todo,
hasta que caer sea tan difícil
como verte anochecer y contener las ganas
de dormir contigo el resto de mi vida.”