Úsame.

Que te usen. Que te usen diez minutos, que te usen un mes, que te usen toda la vida. Que te usen con cariño, que te usen con ganas, que te usen con ansia, que te usen hasta con miedo. Que te usen para ser feliz, que te usen para aliviar la tristeza, que te usen para gemir o que te usen para llorar. Que te usen mucho y que tú uses mucho a los demás, que dejarse usar es la mejor manera de gastarse en esta vida.

De tu músculo dilatador del iris y otros paraísos

Te juro que pensaba que me había encontrado en tus ojos
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Pero no hice más que perderme, y perderme, y ahogarme en el mar más azul y gris que jamás he visto.
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Y ahora, después de tanto tiempo, me he dado cuenta de que sólo hay unos ojos en los que me puedo encontrar,
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Y es en los míos.
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Y es una pena.
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Y tenemos un problema.
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Porque ahora que mis ojos y yo nos hemos entendido,
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Nos pasamos el día buscando los tuyos.

Has tenido la fatídica idea.

Qué fácil sería decir que estoy perdida.
Viviría cada día como con la esperanza de que en cualquier momento puedo encontrar mi sitio, ¿Sabes?
Pero la verdad es que ya hace tiempo que me encontré, y fue en ella. En sus cicatrices, en su manera de reírse mientras me reñía, en sus ojos cuando estaba feliz.
Y joder, no sabes la rabia que da saber exactamente dónde está tu sitio y haber perdido el mapa para volver.
Prefiero poder decir que estoy perdida a decir que estoy así, viviendo descolocada. Intentando colocarme a base de pastillas, en vez de hacerlo con una raya de su espalda, con una calada a un suspiro suyo o con un pinchazo de sus dedos.
Qué miedo da esto. Haberme encontrado en ella y haberla perdido sin poder si quiera perderme a mí por el camino.

(Que conste que esto es sólo en caso de que algún día tengas la fatídica idea de separarte de mí para no volver.)

Hasta mis demonios se han enamorado de ti.

Y qué le voy a hacer
si estaba rota y no supe hacerlo bien.

Al menos supe cuidarte,
Más que a mi vida, amor.
Al menos te puse por delante de mí
Y pensé, bebí y tomé todo lo posible por volver a casa una vez más.
Qué le voy a hacer si no fue suficiente,
Si no fui suficiente,
Si pudieron mis demonios, que son muchos,
Y mi único ángel eras tú.

Qué puedo hacer ahora, de qué sirve torturarme,
Si sé que siempre hice lo posible por no alejarme
Mientras hacía lo posible por alejarte a ti
Y sólo ahora entiendo el por qué.

Qué le voy a hacer si ya he pedido mil perdones,
Si tú eres la primera que sabe que hice todo lo posible porque despertarme a tu lado le bastara a mi puta locura.
Y no le bastó.

Dime de qué quieres que me arrepienta, si ya cargo cada día con la cruz de haber sido demasiado débil para re-tenerte- conmigo.
Recuerdo aquella frase que decía: “Si no vas a amar sus demonios, no la saques del infierno”.
Tú me sacaste.
Y los amaste.
El problema fue que ellos no te amaron a ti.
Pero yo sí, joder, yo sí.

Te lo demostraba en cada palmadita que te daba en la espalda para hacerte dormir, en cada sonrisa de boba cuando te maquillabas un poco, en cada cambio radical en mi vida con tal de que tú encajaras en ella.

Y repito, Qué le voy a hacer.
Qué más que decirte la verdad. Necesitaba algo más doloroso que mis pensamientos para sacar la fuerza necesaria para callarlos a todos de golpe.

Así que aquí estamos, mis demonios y yo. Creo que me han cogido cariño, se han hecho mucho más pequeños. Me ven echarte de menos y parece que hasta me piden perdón por todo lo que han conseguido.
Pero les digo que no se preocupen, que fue mi culpa.
Y ellos me sonríen y me dan un abrazo.
Y es curioso porque, de no ser porque sé que son demonios, juraría que se están enamorando de ti.

Espero que si llega alguien nuevo sepa hacer que lo quieran de la misma manera.
Espero que vuelvas tú y poder quererte como no supe, o pude, pero siempre quise.

Mientras tanto aquí seguimos, pensando “qué le vamos a hacer” e intentando averiguar, de verdad, qué le vamos a hacer.
Porque aún no lo sabemos.

Mi galaxia.

Dedicado a mi ni-ni, experta en vivir en otras galaxias.


Tengo una galaxia, ¿no te lo había dicho?

Claro, últimamente hablamos muy poco, cómo lo vas a saber.

Tengo una galaxia, no le he puesto nombre (será porque sólo se me ocurre el tuyo)

Pero vivo en ella y la verdad es que se está muy bien; empieza a hacer calor y llueve a veces,

Lluvia bonita, de la que te gusta a ti, de la de besarnos en el sofá y mojarnos por dentro.

Sobretodo hace mucho sol, ya llevo pantalones cortos y el pelo recogido.

Las camisetas dejan entrever el tatuaje de mi espalda, y cada vez que dejo el espejo atrás, antes de apagar la luz, sonrío como una tonta. Lo veo y me acuerdo de ti, sujetándome la mano para que doliese menos.

(Qué manía la tuya, la de hacer que todo me duela menos).

Sé que no te lo vas a creer, porque siempre he sido un desastre, pero también tenemos un calendario, vamos tachando días y apuntando magia.

Estamos muy contentos

porque cada vez falta menos para que vuelvas.

Porque vas a volver,  ¿tampoco te había dicho eso?

Aquí no existe la opción de que te hayas ido para siempre.

Te lo explico mejor, si quieres:

Aquí soy feliz contigo, aunque no estés.

Aquí me muevo hacia delante sin dejarte atrás,

Más bien avanzo hacia ti, porque eres el final de todas las carreteras y autopistas que hay por el camino.

Aquí todas las noches hay series con palomitas, repiten Anatomía de Grey en bucle y todas las historias siguen el curso que nosotras queremos.

Aquí, y esto es lo que más me gusta de mi galaxia, sé quererte.

Es curioso, porque sabes que siempre te he querido pero nunca he sabido hacerlo bien.

Pues aquí sé,

aquí no estás y sé.

(Manda cojones)

Todas las noches, antes de dormir, hago el amor contigo.

Y todas las mañanas.

Y después de comer.

Y entre capítulo y capitulo.

Joder, esta galaxia es increíble.

Así que  bueno, creo que podrías adelantar un poco la fecha  de regreso.

No mucho, sólo un par de años.

Es demasiado bonito para disfrutarlo todo yo sola.

Y  no te lo quería decir, porque sé que te preocupas en seguida por mí,

pero cada día tengo la sensación de que se está deshinchando un poco,

Y tengo miedo de que se haga tan pequeña que me asfixie.

Tengo miedo, cariño.

Y nadie me balancea antes de dormir.

Y tengo miedo.

¿Te lo había dicho ya?

Tengo miedo.

Acaba tu viaje pronto, ¿vale?

Intenta no perderte en muchos ojos, dormir en buenos hoteles y no acomodarte mucho en ningún sitio,

Que aquí te echamos de menos

y como llegue el invierno nos las vamos a ver putas para dormir sin abrazarte.

Te quiebro, no te olvides nunca.


Lo bonita que estás cuando me olvidas

Pueden tocarte el cuerpo,
no te quiero así.
Pueden besarte, lamerte, follarte,
tu piel no es mía.

Pero que no te rocen el alma,
esa sí que es mía.
Yo te la he visto a través de las pupilas,
te la he abrazado mientras dormías
y ahora, te prometo que la tengo a buen recaudo.

Me han tocado, besado, follado y lamido,
pero te prometo que mi alma sigue estando en algún lugar entre tu almohada y tú,
que no he dejado que nadie arañe ni tan siquiera la corteza que tú atravesaste de lleno a dos manos.

Así que esta es mi petición:
Avísame cuando vayas a dársela a otra persona.
Avísame para que me despida de ella,
Avísame para que empiece a pensar en cómo dormir sola por las noches
Y el insomnio no me pille tan de sorpresa
Como me ha pillado hoy lo bonita que estás cuando me olvidas.