La chica de la barra

 

Qué te voy a decir
que ya no sepas tú
me siento muy perdida
y me encuentro,
por momentos,
con tu luz.

No sé demasiado bien cómo he llegado aquí
y si te soy sincera, prefiero no pensarlo.
Podemos repasarlo,
si quieres,
te enseño cicatrices,
te explico el recorrido,
de cómo han terminado tus acordes
con los míos.

No te puedo mentir
y la verdad es que me da igual,
aún me duelen los recuerdos,
tengo heridas por curar,

pero te muerdes los labios
y se empiezan a cerrar;
pégalos contra mi cuello
a ver si dejan de sangrar.

Te doy un día, o te doy dos,
pero va a faltarte tiempo, aviso,
aún me dan miedo las noches
y me abrazo al compromiso.

Cada barrera que pongo,
cada ladrillo,
tiene un nombre,
un apellido,

pero luego me sonríes
y sonríen mis latidos.

Me entretienes a la pena
y me olvido de que hay frío,
vas derribando muros
y cantándome estribillos,
vas rascándome coraza
sin que lo haya consentido.

Y no te he llevado de cena,
ni me he acostado contigo,
ni te he sacado a bailar,
ni te has dormido en mi ombligo.

Y aún así, hoy hay más luz
si me imagino contigo,
y la tabla que me salva
es haberte conocido.

Y no quiero más amores,
no quiero más, no los pido,
me conformo con tus ojos,
aunque sean compartidos,

me conformo con tus peros,
porque lo hemos conseguido,
que a cada uno de ellos,
los cierre un punto y seguido.

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Inoportuna.

Y una noche me pidió (Poniéndome ojitos de pena)

Que parase el corazón, que no escribiera poemas.

Entonces prometí yo, (intentando ser la buena)

Que sólo los compondría siempre y cuando no me viera.

Dijo que no eran verdad, 

que no podían ser por ella,

Y entonces la analicé

Y vi brillar su barrera.

“No son todos para ti, 

hay tres para tu sonrisa.”

Y entonces me sonrió,

Y esas sonrisas se avisan.

Empecé a manchar libreta,

Y puse sobre la mesa 

las mentiras, según ella, 

que más verdad me parecen;

las mentiras más bonitas

que he creído en muchos meses.

Le dije algo de su pelo,

También le hablé de su espalda, 

De mis dedos en su cuello

Y de que vuelo con su falda.

También escribí un futuro,

lleno de besos (y perros)

No sé si para un segundo

O si para seis febreros.

Y no rompo más promesas, 

porque sé que no está bien,

Pero éste es el único pacto

Que vas a dejarme romper.

Porque tienes ese algo,

Porque sé que puede ser,

Porque lo hago entre tus ojos,

Tu sonrisa 

y mi papel.