La chica de la barra

 

Qué te voy a decir
que ya no sepas tú
me siento muy perdida
y me encuentro,
por momentos,
con tu luz.

No sé demasiado bien cómo he llegado aquí
y si te soy sincera, prefiero no pensarlo.
Podemos repasarlo,
si quieres,
te enseño cicatrices,
te explico el recorrido,
de cómo han terminado tus acordes
con los míos.

No te puedo mentir
y la verdad es que me da igual,
aún me duelen los recuerdos,
tengo heridas por curar,

pero te muerdes los labios
y se empiezan a cerrar;
pégalos contra mi cuello
a ver si dejan de sangrar.

Te doy un día, o te doy dos,
pero va a faltarte tiempo, aviso,
aún me dan miedo las noches
y me abrazo al compromiso.

Cada barrera que pongo,
cada ladrillo,
tiene un nombre,
un apellido,

pero luego me sonríes
y sonríen mis latidos.

Me entretienes a la pena
y me olvido de que hay frío,
vas derribando muros
y cantándome estribillos,
vas rascándome coraza
sin que lo haya consentido.

Y no te he llevado de cena,
ni me he acostado contigo,
ni te he sacado a bailar,
ni te has dormido en mi ombligo.

Y aún así, hoy hay más luz
si me imagino contigo,
y la tabla que me salva
es haberte conocido.

Y no quiero más amores,
no quiero más, no los pido,
me conformo con tus ojos,
aunque sean compartidos,

me conformo con tus peros,
porque lo hemos conseguido,
que a cada uno de ellos,
los cierre un punto y seguido.

Anuncios

Un pensamiento en “La chica de la barra

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s