Tenías que aclararme la poesía

Tendría unos trece años la primera vez que leí a Neruda. No lo entendía. Nunca lo entendía.
En tecero de ESO recité el poema número veinte; ”Puedo escribir los versos más tristes esta noche…”. Era (y es) mi poema preferido en el mundo. Me encantaba, me embobaba, me ponía triste y feliz al mismo tiempo. Creo que me enamoré de un poema, pero no lo sabía.
Intentaba entenderlo, lo leía y lo releía, lo captaba. Este tío la quiso, ¿sabéis? La quiso mucho. Y ya no. Pero se acuerda, y puede ponerse melancólico si quiere y escribir cosas tristes, porque la quiso mucho. Y le jode mucho también que la toquen otros. Porque claro, ”es tan corto el amor y tan largo el olvido”. Tiene sentido.
Eso era mi mente a los quince. Pero siempre me quedaba enganchada en un verso: el número 25 o 26, creo, que dice: ”Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.”
Mi cabeza explotaba. Recuerdo que pensaba que a lo mejor era una errata del libro donde lo leía, inocente yo. No tenía sentido. Seguía sin tenerlo a los veinte y a los veintiuno. Dos versos más arriba acababa de decir que ya no la quería, pero que la quiso mucho. Y ya no la quiere, es cierto, ¿pero tal vez la quiere? No lo entendía.

Y ahora sí. Ahora ya. Tenía que perderla, ¿sabéis? Tenía que quererla y dejar de quererla. Y olvidarla. Y recordarla. Y volver a quererla. Y volver a tenerla. Y volver a alejarme, y volver a quererla, y perderla, y recordarla. Tenía que vivirla para entender el poema. Mi poema. El principio de toda mi poesía (guardando distancias con El Lagarto y La Lagarta). Tenía que saber cómo de largo es el olvido, aunque el amor haya durado treinta días. Tenía que aprender a sobrevivir con un alma que no se contenta con haberla perdido. Tenía que saber que no la quiero hasta que la tocan otros dedos, que vuelven las dudas.
Las putas dudas.
Tenía que entender el puñetero verso 25 del puñetero poema 20 del puñetero Neruda.

– Tenía que no quererte, amor. Porque ya no te quiero, es cierto, pero tal vez te quiero. O no. O sí. Tenía que sentirlo.
Tenías que aclararme la poesía.-

Y eso es ella. La que me quiso. A la que, a veces, yo también quería. A la que quise. La que, a veces, también me quería.
Es tan corto el amor y tan largo el olvido.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla,
la noche está estrellada y ella no está conmigo.
Aunque aún no sepa cuál es el último dolor que ella me causa
ni si estos son los últimos versos que yo le escribo.

http://www.neruda.uchile.cl/obra/obra20poemas5.html

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