A-prendernos

Nos hemos acostumbrado a arder poco y a hacerlo mal,

a presumir de pericardio ignífugo y a tolerar más el ardor de estómago que los vuelcos.

Y mírate, con la piel enrojecida de estar todo el día al sol.

Estás hecha de material inflamable,

¿No lo ves?

Estás hecha de sangre caliente,

de colores cálidos y de ganas de jugar con fuego.

Estás hecha para quemarte y arder, y arder, y arder;

para curarte después, dejarte lamer, y volver,

dejando a la altura del betún a cualquier fénix que resurja de sus cenizas.

Somos carbono y el carbono prende.

Y aunque nosotras aprendamos a no provocar incendios hay combustiones espontáneas que no se pueden evitar.

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Dream singers (Los desafinados)

Le cantamos a las penas;

le cantamos a los sueños;

le cantamos a la vida intentando no perdernos.

Le ponemos melodía.

Y la entendemos entre versos.

Le ponemos melodía. Y nos cambiamos de universo.

Con aire desubicado, y mirada de desconcierto.

Los últimos de la fila.

Huyendo de los primeros.

Muy cerca de la salida, por si hay que salir corriendo.

De esto a lo que llamáis vida

que a veces, queda pequeño.

Allí donde nadie habla

hablamos con el silencio;

Allí donde nadie duerme

nos piden: ‘’cuéntame un cuento,

que hoy no me puedo dormir,

me aprieta la vida en el pecho. ’’

Allí donde nadie baila

siempre vamos con el tempo,

 

y allí donde nadie sueña,

nosotros,

soñamos despiertos.

Y a veces vamos perdidos

y otras,

vamos entendiendo, que si este vértigo nos mata la vida

a la muerte

se la mata viviendo.

Felicidad fitness

Se puede tocar cielo y mierda el mismo día.

Se puede estar loco y ser feliz.

Se puede estar vacío y lleno al mismo tiempo,

feliz y triste,

blanco y negro,

luz y oscuridad.

Que lo que te mata sea lo mismo que te salva.

Y que si te salvas,

como dice Benedetti,

pierdes.

Se puede.

Pero también se puede

conseguir la felicidad saliendo a correr todas las tardes.

Y entrando a correrse todas las noches.

En la misma cama.

En la misma piel.

O en las mismas manos

de siempre.

Sin sexo, porque eso no es sexo.

Y sin amor y sin vida.

Sabiendo a ensalada.

Porque todos somos sanos.

Y sólo fumamos un paquete al día.

Pero sin aliñar.

Con cuidado, que la droga es ilegal

y lo ilegal no es propio de una vida fitness.

Que si acabas la carrera, por favor,

hagas un master.

Y que los lunes,

después de llegar de la piscina,

veas Master Chef.

Y que te dé por cocinar

y comer sushi.

Que si no te gusta el sushi, yo de ti me iría cambiando de mundo.

Porque en este no vas a encajar.

¿Lo sabes, no?

Que te tiene que gustar comer pescado crudo

*pero* ser vegetariano y tomar leche de soja.

Y también tiene que gustarte la poesía,

y leer un libro al mes.

Y conocer grupos de música que no se escuchen en la radio,

y que para verlos haya que pagar,

mínimo,

lo que valdría un camping una semana con amigos.

Eh, pero un momento

¿Se puede acampar sin ir de festival?

Joder, no lo sabía.

¿Y te dan pulsera? ¿Y vas al FIB? ¿Al BBK? ¿Al Nvivo? ¿Al Viña?.

Joder con la niña,

qué fotitos sube.

El niño no.

El niño bien,

el niño todo bien,

que esto es España,

no vaya a ser que.

Oye, ¿y eres infiel?

¿Y cómo se siente uno sabiendo que va a pasar la eternidad en el infierno?

Porque espero que sepas que si te gusta alguien más,

lo que tienes no es amor.

Claro.

No como lo mío, ¿ves?.

Mira este selfie que nos hicimos justo antes de comer.

La sonrisa parece falsa -porque lo es-

pero es que la cámara frontal nos saca del revés.

Y eso.

Entonces, ¿tienes dudas?.

¿Y por qué?

No eres feliz, ¿no?

¿Tomas pastillas?

Uf, es que yo no creo mucho en esas cosas.

Yo soy más de meditación y pensamiento positivo.

Mira, te voy a dar un consejo: a mí lo que me va muy bien cuando la voz que tengo dentro habla más fuerte que los auriculares de mi iPod y me dice que mi vida es una mierda,

que no me gusta lo que estudio,

que de mayor (uy, ¡si ya soy mayor!) me gustaría ser otra cosa,

que a esta pena que siento debería hacerle caso alguna vez, que piense de verdad si quiero esto,

para ser como ellos, y tener aquello, y vivir ahí, para comprar aquí, y vestir así;

y así no ser tan infeliz como, por ejemplo, tú;

es ir una horita a clase de pilates.

¿Nos morimos todos ya? Gracias.

No eres tú, soy yo

Vamos a jugar a hacernos daño, me sabe a poco toda esta tristeza sin ti.

De vez en cuando vuelvo atrás, intentando buscar paz, o casa, en algunos recuerdos.

Pero alguien está jugando a desordenármelos, y cada vez toca mover más cajas para llegar a las noches en las que sólo me bebías tú.

De vez en cuando se me cae la felicidad por el camino, la utopía se me aleja y la tristeza me muerde, comiéndome la cabeza y el corazón.

Y es entonces cuando te busco.

Pero eso es todo.

Conforme viene se va.

Conforme vuelves te alejas.

No eres recuerdos.

Ni eres dolor.

Ni eres tú… Soy yo.

Me duelo muchas veces.

Me duele la vida, y aún sigo sin saber el porqué.

Tus ojos son sólo la excusa que ha encontrado mi razón para llenarme el vacío de algo, aunque sea de nostalgia.

Pero el autoengaño es más destructivo que algunas poesías, y yo no puedo practicarlo más.

Me tranquilizabas la vida, pero mi vida me sobra por todos lados.

Necesito algo que me dé nueva, no que me asiente la que ya tengo.

No te necesito a ti, aunque me engañe.

No te recuerdo a ti, aunque me empeñe.

No me dueles tú, aunque quiera.

No eres tú, soy yo.

Pero ojalá estuvieras aquí para hacerme creer, tan sólo una noche más, que mi recuerdo más doloroso son tus ojos

y no los míos.

Has hecho que odie esta puta ciudad

¿Sabes de esto que vas caminando
y las calles te bailan
y tus pasos sonando
y hace sol
y es verano
y la vida te vuelve a brillar?

Y4A2A5522 casi sin darme cuenta
paso por tu calle,
veo el banco donde me dejaste,
si cierro los ojos
te tengo delante
con tu sonrisita y tu voz de pedante,
y de pronto
lo quiero quemar.

Y mis pasos tropiezan
y odio que existan todos los lugares
que hoy me restriegan que no seamos nadie,
que fuimos felices hasta que dolieron
todos los recuerdos que estos muros vieron,
Has hecho que odie esta puta ciudad

El sol que la baña me quema,
me duele la playa
tiro la toalla y te veo tumbada en la arena
y lo apunto en la lista de sitios
que no puedo volver a pisar.

Pero, sin duda, lo que más me jode
es no poder ir a ese sitio
donde hacen tan bien mi postre favorito
porque cuando entro
estás ahí sentada,
sonríes y dices que “siempre repito”,
mirando hacia el techo,
Dios mío, ¿qué he hecho?
Dile a tus fantasmas que me dejen en paz.

Y mis pasos tropiezan
y odio que existan todos los lugares
que hoy me recuerdan que no somos nadie,
que fuimos felices hasta que dolieron
todos los recuerdos que estos muros vieron,
Has hecho que odie esta puta ciudad.

Los mejores rincones del barrio del Carmen,
las calles de Blasco yendo de estudiantes,
has hecho de todo
una zona hostil.
Por eso te pido que me dejes sitio,
que te mudes lejos,
que hables con Valencia,
que le pidas que pierda tu esencia,
pídele que se olvide de ti.

A dudas penas.

Ese momento en el que encuentran el coche hecho un acordeón y algunos trocitos de ti. Y llaman a tu familia, y poco a poco se va expandiendo la noticia. El 95% de las personas piensan que en parte es normal, que conducías fatal, que siempre ibas distraída, que a las 8:30h de un miércoles vete tú a saber lo dormida que estabas, o si le estabas haciendo una foto al amanecer porque el naranja era un tono más cálido que el de ayer, o si estabas pasando las canciones que no soportas del pen que tú misma te hiciste.Pero el 5%. Ese 5%. Esas diez personas que te conocen mejor que nadie, que conocen tu cabeza, que te ven venir, que conocen bien el hoyo en el que te has montado un campamento, que saben que tu forma de conducir tiene más que ver con tu manera de vivir que con temeridad.

Esas personas, durante unos segundos, piensan: Miércoles. 8:30am. Ha dormido poco, le cuesta más controlar. Va conduciendo, con la música fuerte, mirando a la carretera, al móvil, a los coches de alrededor, cambiando de canción, cantando, murmurando, sumando matrículas, controlando el cuenta revoluciones, pensando en A, B, C y D, y en si A y B, y en “y si C…” y qué rabia D, y eso le recuerda que F, y que J y K. Y pum, pum, pum, pum, pum, pum. Y de repente lo ve. Le viene de cara e invade su carril. Y sus manos van a dar volantazo, pero durante un segundo duda: Y si… ¿No? Sería más fácil. Ni A, ni B, ni C, ni D, ni mucho menos J. Ni música, ni amanecer, ni revoluciones, ni levantarse de, o acostarse con, ni cancelar, ni confiar, ni permanecer, ni culpa por, ni castigo para, ni pum. Pum. Pum. Pum. Pum. Silencio. ¿Y si…? 

Pero no. No. Ni de coña. Eh, que no. Y da el volantazo, claro que sí. Lo da, la conozco. Lo da. Lo da.

Un segundo demasiado tarde, pero lo da.

Claro que lo da.

Que sea conmigo

de tener más sueños que miedos,
y de tener más miedos que vida por delante.
menos de lo que me gustaría de decirte lo que siento con seis cuerdas,
y más de lo que quisiera de medicina y de la química del amor.
de sentirme sola cuando no lo estoy,
y de desastres (sobretodo de cómo ser uno).
de la magia de los días de mierda,
y de sentir los abrazos de la gente calor como si fueran cuerdas, que a veces te salvan y otras te aprietan.
de verte y que quedarse al margen de tu vida deje de ser una opción viable, lo hable quien lo hable, porque probablemente no tenga ni puta idea.
de escribir y no saber muy bien si lo hago sobre ti o sobre mí, y de mezclar el te y el me, y el no-te-me-vas de la tristeza.
(Perdón,
de la cabeza).
que la inercia de este mundo te exaspera, y que darías lo que fuera porque salirse de ella no se pagase tan caro. – A veces hasta con el corazón. – se me quejan tus ojos, con ese brillo tan tuyo de estar cansada de hacer lo que no toca (o de lo que no te toca) pero que es lo que toca hacer, según el resto del mundo.
de viajes en coche que salvan vidas,
y de tumores que se la quitan a quien más quieres.
de que llueva y sentirme menos sola, por eso de pensar que hoy la troposfera está triste y ella tampoco sabe por qué;
pero también de sentirme noche de agosto y eterna,
y de estar a oscuras y encontrar la luz en la risa de mi hermana.
más de lo que crees de tu manera de caerte,
y de tu forma de levantarte, sacudiéndote las manos contra el pantalón, como quien tiene las rodillas en carne viva y sonríe un: ”tranquilos, aquí no ha pasado nada.”
de esos días en que aparecen por todas partes manos para levantarte, y asiduos a Cortázar que prefieren que no lo hagas para poder acostarse contigo.
de no tenderte mis brazos y confiar en tus alas.
de besártelas con la mirada,
y de mirarte hasta no poder no besarte más.
de desesperar
y de rascarme heridas,
pero también de tener más fe en ti que en la poesía.

del verbo ”he sido”.
, como imperativo.
, a ti y a mí, nos lo digo.
.
Pero si vas a serlo, por favor, que sea conmigo.